Siempre quise ser escritor Quizás quise, cantante. Solo quise darle algun motivo de vivir a mi voz, quebrada errante eco muerto de un viejo poeta que queda anclado en este tiempo delirante Se escapaba de mi interior mi roto corazón, maltrecho, desolado. Encerrado en un rincón Como puente olvidado, que nadie más cruzó. De beberlas en tu ausencia en un quebrado frasco. Destilo las ultimas lagrimas Embriagado para ahogar las penas... Solo me devuelve al asco, otro recuerdo, otro chasco. Que sobran los motivos para no volver a mirar el reloj. Ya no hay espera, Triste y desolado, morirá el amor. En el eco de tu voz Marchitándose cual pétalo, veloz. Atado a tu cadena. atado a tu condena bajo un silencio atroz. Como un ramo inspirador, que colgado boca abajo espera escuchar la llave que le permita Otra vez caminar. No son gente, son dementes Arrebatándole a la muerte, lo que un día yo quise, Robarte. Que sobran los motivos quizás volver a mirar el reloj. Ya no hay...
Si pudiera besarte... ¿A qué sabrían tus besos? ¿A tentación inescrutable? ¿Provocación sin miramientos? Sólo en este momento. Mis besos sabrían a la impaciencia del cariño, a la ansiedad por sentir de nuevo, al sabor de tu sonrisa en que me pierdo. Déjame robarte un beso, en mí, sentir tu mirada, tentar tu cuerpo, por un momento ser codicia, aunque mañana desaparezcas... ¿Y si pudiera acariciar tu cuerpo? ¿Sería como seda que devora el tiempo? Sería como el escalofrío que indica que somos tú y yo, sólo en este momento. Mis manos sentirían, como quien desenmaraña enredos, como quien acaricia las montañas, como quien en el césped juega descalzo, aprendiendo en tu piel lo nunca nombrado, un idioma olvidado, lo que en tus ojos el tiempo nos ha negado. Déjame robarte un beso, en mí, sentir tu mirada, tentar tu cuerpo, por un momento ser codicia, aunque mañana desaparezcas... ¿Y tu mirada? ¿Y si pudiera perderme en tu mirada? ¿Podría ver cielos y montañas? Podría encontrar tu tristeza y tu ...
De la larga eternidad que pueda rodearme, se encuentra, a un paso firme, la verdad más sublime. Y creó él un mundo tan sencillo y maravilloso que nuestros ojos se perdieron al contemplarlo. ¡Qué maravilla grandiosa se concede para que mi objetivo se realice! Con gran sutileza y con entusiasmo, los mundos se cerraron con tan solo escucharlo. —¡Vive! —dijo él—. ¡Vive y observa el mundo que te precede! Jamás veré otra cosa sino su misterio, tan profundo en mi corazón destinado, tan fuerte el sentimiento que me arrastra desde mi mente. ¿Puedes llegar a ver lo que yo alcanzo a ver? ¿Puedes volverte loco sin temer? ¿Qué significa demostrar lo que tanto ansías? ¿Cómo sabré que seré capaz de entenderte mediante grandes poesías? Desde lo bajo hasta lo alto, desde lo alto hasta lo firme, desde lo firme hasta lo nunca visto, hasta que nuestros corazones sean valientes. Viviré ahora por ti, pues nada me detiene. Mi destino está escrito y solo yo puedo verte. Deseo tene...
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