De la eternidad que alcanzo a ver.


 De la larga eternidad que pueda rodearme,

se encuentra, a un paso firme, la verdad más sublime.
Y creó él un mundo tan sencillo y maravilloso
que nuestros ojos se perdieron al contemplarlo.

¡Qué maravilla grandiosa se concede
para que mi objetivo se realice!
Con gran sutileza y con entusiasmo,
los mundos se cerraron con tan solo escucharlo.

—¡Vive! —dijo él—.
¡Vive y observa el mundo que te precede!

Jamás veré otra cosa sino su misterio,
tan profundo en mi corazón destinado,
tan fuerte el sentimiento
que me arrastra desde mi mente.

¿Puedes llegar a ver lo que yo alcanzo a ver?
¿Puedes volverte loco sin temer?
¿Qué significa demostrar lo que tanto ansías?
¿Cómo sabré que seré capaz de entenderte mediante grandes poesías?

Desde lo bajo hasta lo alto,
desde lo alto hasta lo firme,
desde lo firme hasta lo nunca visto,
hasta que nuestros corazones sean valientes.

Viviré ahora por ti, pues nada me detiene.
Mi destino está escrito y solo yo puedo verte.
Deseo tenerte para siempre en mi mente,
y así, durante toda la eternidad,
persista el deseo de saber
que la eternidad existe.

De la nada a lo más sencillo,
hasta que nuestros corazones se dividan en dos
y mueran podridos en sus cementerios...

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